Un cerebro del porte de un buque, una eterna voz que me grite un 'vamos, tu puedes!' cada vez que surja el impulso de tirarme contra los autos, la madurez que nunca nació, son, hoy por hoy, algunas de las cosas que quiero pedirte, Viejo Pascuero, Santa Claus, Papá Noel o como quiera que te llames.
A tan sólo dos horas de haber realizado la primera parte de la, por qué no decirlo, esperada Prueba de Selección Universitaria, me surgen unas cuantas o más bien unas demasiadas dudas que me introducen el miedo que antes de darla nunca tuve. Sé que manifestarlas aquí no sirve de mucho pero sí me ayuda a saber si en verdad me incomodan esas dudas o sólo estoy parando el dedo.
Lo primero que se me ocurre decir es que me fue Mal, el primer indicio de que mi hipótesis de 'no entraré a estudiar nada' se está comprobando poco a poco. Al plantear esta inteligente tesis no se me ocurrió pensar qué diablos haré de mi vida, hasta que hoy al salir de la prueba se me atrevesó sonriente un promotor del reconocido preuniversitario Pedro Taquilla, entregándome un folleto de éste y al mismo tiempo diciéndome un Suerte tan frío y lejano que al alejarse el tipo lo primero que se me vino a la cabeza fue que ese mensaje no era sino cien por ciento subliminal. Lo que en realidad quería decirme era: oye! reacciona! te fue mal y no te queda otra que caer en las garras de un preuniversitario!
Como no me hizo en nada gracia el escondido sentido de sus palabras, me fui a tomar micro con una nube siguiéndome sobre la cabeza hasta llegar a casa.
Sentada aquí me doy cuenta que todavía no puedo echarme a dormir, hace tanto que me cuesta dormir, y creo que me costará por muchos siglos.
Pretendo viajar, pero no sé.
Pretendo salir a pasear todos los días, pero no sé.
Pretendo finalmente decidirme por no hacer nada, y creo que es la mejor opción. La nada es simpática.
Espero que el señor con barba blanca vestido de rojo escuche mis peticiones, y entre por la chimenea que no tengo con su saco lleno de mis regalos.

elicofra
si en la oscuridad de una noche te sientes perdida, abre bien la puerta del optimismo y veras que siempre a lo lejos se encuentra una ventana luminosa en medio de la oscuridad, sigue la luz de tus sueños siempre.